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La DEA anuncia prohibición temporal del compuesto 7-OH del kratom, sustancia comparada con la heroína

2 de julio de 2026 · 3 min de lectura

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La Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) ha anunciado su intención de clasificar temporalmente el 7-hidroximitragynina (7-OH), uno de los principales compuestos activos del kratom, como sustancia controlada bajo la legislación federal. La medida representa un giro significativo en la regulación de esta sustancia, que ha generado debate durante años entre autoridades sanitarias, consumidores y fabricantes.

El 7-OH es un alcaloide que se encuentra de forma natural en la planta Mitragyna speciosa, conocida popularmente como kratom, originaria del sudeste asiático. Este compuesto actúa sobre los receptores opioides del cerebro de manera similar a los opiáceos tradicionales, lo que ha llevado a que algunos sectores lo denominen coloquialmente como la 'heroína de las gasolineras', en referencia a la facilidad con la que se ha podido adquirir en establecimientos minoristas sin mayor regulación.

A diferencia del kratom en sus formas más tradicionales —hojas secas o polvos— los productos con altas concentraciones de 7-OH han proliferado en el mercado estadounidense en formatos como cápsulas, gominolas y bebidas, lo que ha encendido las alarmas entre reguladores y profesionales de la salud. Estos productos concentrados son considerados significativamente más potentes y con mayor potencial adictivo que las preparaciones convencionales de la planta.

La decisión de la DEA de proceder con una programación temporal —mecanismo que permite clasificar una sustancia como controlada de forma expedita mientras se realizan estudios más exhaustivos— responde a preocupaciones crecientes sobre el abuso de estos productos y sus posibles riesgos para la salud pública. Este tipo de clasificación puede durar hasta dos años, período durante el cual la agencia evalúa si corresponde una regulación permanente.

La medida es vista como un triunfo para el movimiento MAHA (Make America Healthy Again), que impulsa políticas más estrictas sobre sustancias consideradas peligrosas o poco estudiadas científicamente. Al mismo tiempo, paradójicamente, podría beneficiar a los actores establecidos de la industria del kratom, quienes llevan tiempo diferenciándose de los fabricantes de productos con 7-OH sintético o concentrado, argumentando que sus presentaciones convencionales son más seguras.

La industria tradicional del kratom ha sostenido durante años que la planta, consumida de forma moderada y en sus presentaciones naturales, puede tener usos legítimos, incluyendo el manejo de dolores crónicos y como apoyo en procesos de desintoxicación de opioides más agresivos. Sin embargo, la explosión de derivados altamente concentrados como el 7-OH ha complicado esta narrativa y ha endurecido la postura de las autoridades hacia toda la familia de productos relacionados con la planta.

En varios estados de Estados Unidos ya existían restricciones previas sobre el kratom o sus derivados, pero a nivel federal la sustancia ha operado en un vacío regulatorio que ha permitido su comercialización amplia. La acción de la DEA marcaría el primer paso concreto hacia una regulación federal uniforme sobre al menos uno de sus compuestos más controvertidos.

Los defensores del acceso al kratom han expresado preocupación de que esta medida pueda ser el preludio de una prohibición más amplia que afecte también a los productos convencionales, mientras que los críticos de la sustancia consideran que la acción llega tarde y debería extenderse a toda la categoría. La clasificación temporal abre formalmente el debate regulatorio a nivel nacional y obligará a legisladores, científicos y grupos de interés a posicionarse de manera más clara sobre el futuro legal de esta planta y sus derivados en el mercado estadounidense.

Con la programación temporal en marcha, el debate sobre el kratom y sus compuestos activos entrará en una fase decisiva. Los próximos meses serán clave para determinar si el 7-OH queda permanentemente prohibido, si se establecen límites de concentración permitidos o si se abren vías para su uso regulado con fines médicos o científicos, un proceso que podría sentar precedente para la regulación de otras sustancias de origen botánico en el país.

Basado en información publicada originalmente por Wired.
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